domingo, 17 de febrero de 2013

ANÁLISIS DEL MOVIMIENTO DE HOMBRES EN CANARIAS, publicado en 2012 por Trazos (Revista Colegio Trabajadores/as Sociales y A.A.S.S. de Las Palmas).

ENTRE EL JARDÍN Y LA CASA, EL MOVIMIENTO DE HOMBRES EN CANARIAS.

          Vive el Mar de las Calmas el Tremor de un volcán submarino. Y en otra isla, extrañamente vinculado a la lava y buscando el aire, rastreo yo las señales de los hombres que andamos en el archipiélago reflexionando y dinamizando iniciativas para estimular la superación de modelos de masculinidad depredadores. Hablo de los hombres igualitarios, profeministas, antisexistas y los desnudos de etiquetas pero inquietos y en movimiento generoso.

          En buena medida lo que se mueve continúa ocurriendo bajo la superficie de las agendas públicas de las políticas de género, por lo que resulta comprensible que algunas personas ignoren este “tremor”. Pero, con guiños al abismo del Hierro, señales han aparecido que anuncian energía suficiente para generar ideas y propuestas prácticas que se consoliden en la práctica, en lo cotidiano.

          La comunicación “Hombres en Tránsito”, publicada en “Trazos, Horizontes y Alisios” (marzo de 2007) proponía líneas de trabajo posibles. Partiendo de aquella invitación, y sin ánimo de ser cronológico ni exhaustivo, me detengo ahora y descubro que:

1º.- Continúa el vacío respecto a la investigación sobre la realidad de los hombres en el archipiélago.
2º.- Permanecen activos Grupos de Hombres en Gran Canaria y en La Palma.
3º.- Al primer Tagoror en Gran Canaria, que tuvo lugar en marzo de 2010, le siguieron el segundo y el tercero. Fue concebido el Tagoror como un encuentro de grupos de hombres y de los interesados en participar. Contar también que en noviembre de 2011 se celebró en Las Palmas de Gran Canaria un “Encuentro por la Igualdad entre Hombres y Mujeres”, lo que representaba hacer realidad una propuesta surgida en el 2º Tagoror (octubre de 2010).
4º.- Internet acoge el nacimiento y desarrollo de diversos espacios que trasladan opinión, análisis y convocatorias. Están en funcionamiento:
- “Hombres en Canarias” (bitácora que surge en el 2008 de la mano de un hombre que no podía esperar más para abrir la boca, buscar orejas y compañías para el viaje).
- “Hombres Canarias Igualdad” (generada en 2011 desde Tenerife)ç
- AHIGE-Gran Canaria (puesta en funcionamiento desde esta isla en el 2011).
- GHyM Igualando (generada por un socio de AHIGE, que también lo es de la Red de Hombres por la igualdad). Accesible es esta página, como las dos anteriores, a través de Facebook.
5º.- Dos asociaciones fueron constituidas y se presentaron en el año 2011. En Tenerife la “Asociación de Hombres por la Igualdad” y en Gran Canaria una delegación de la Asociación de Hombres por la Igualdad de Género que naciera en Málaga. Esta última es AHIGE-Gran Canaria.
6º.- Se ha producido la incorporación de hombres a las voces que rechazan la violencia ejercida por hombres contra mujeres. Impulsaron las Ruedas de Hombres en municipios de La Palma, Tenerife, Gran Canaria y Lanzarote. Comprometidos sostuvieron el 25 de noviembre de 2011 una pancarta de AHIGE-Gran Canaria en la manifestación de Las Palmas de Gran Canaria.
7º.- La Universidad de La Laguna abrió en Tenerife dos cursos de verano, en 2008 y 2009, para abordar contenidos sobre la situación de los hombres y las masculinidades.
8º.- La participación de las administraciones públicas se ha materializado en forma de Jornadas, Talleres, así como en la realización de materiales visuales y de divulgación.
No me consta que ninguna administración canaria (local, insular o autonómica) haya puesto en marcha un solo proyecto, programa o plan dirigido a estimular la participación de los hombres en las políticas de género.
Sí puedo afirmar que en octubre de 2011 el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria recibió la propuesta formulada por dos trabajadores sociales municipales para iniciar un programa con esta finalidad.

          Progreso en mi reflexión particular con una valoración de la escasa y dubitativa participación de las instituciones públicas en la tarea de sensibilizar a los hombres canarios sobre la trascendencia de su implicación en el análisis de los contenidos de género y en la dinamización de iniciativas para dar la bienvenida a masculinidades no hegemónicas (invisibilizadas pero que de ninguna manera inéditas).

          Si no tiene lugar una pronta incorporación de las administraciones y universidades a la tarea mencionada, podría crecer el desánimo en el trabajo de hombres y mujeres que reman en esa dirección. Pero siempre podremos confiar en que las voluntades de personas individuales y agrupadas acabarán encontrando los espacios, maneras y tiempos para hacerlo posible. En lo que a mí respecta, subrayaré hasta que me canse (pierda el interés o se materialice en la práctica), que el trabajo que realizan las instituciones, bajo la perspectiva de género, tiene un vacío que frena y limita, cual es la ausencia de la participación de los hombres.

          Sostengo, con convicción, que el impulso para liberar los géneros y procurar mecanismos contra las hegemonías no corresponde exclusivamente a las mujeres. ¿Por qué dejar a los hombres a un lado si, como acordamos, están en el mantenimiento de sistemas injustos que padecen las mujeres pero también los propios hombres?.

           Y llevando la reflexión al territorio de los congéneres, me intriga percibir los matices que van apareciendo entre los hombres implicados en reflexiones sobre el género y volcados en el activismo. Es previsible que, tal y como ocurriera en el movimiento feminista, aumente progresivamente la pluralidad en los discursos, la diversidad en la priorización de objetivos y las diferencias en las formas de organización.

          En voz alta me digo que afrontar el temor a la discrepancia entre hombres sensibles a los temas de género también es el camino. El mismo espíritu me hace intuir que identificar divergencias y acuerdos será, por añadidura, un saludable camino de relación con las mujeres feministas.

          En mi horizonte ideal, el movimiento de hombres va más allá de la participación en los actos que tienen lugar en torno al Día Internacional de la Mujer (8 de marzo) y el Día contra la Violencia a las Mujeres. Tampoco es mí único objetivo añadir a la agenda ordinaria extraordinarias convocatorias para trabajar sobre las paternidades. Soy consciente que es una demanda creciente, pero (incluso aunque pueda compartir su trascendencia para los hombres y la sociedad en su conjunto) abro la mirada hasta donde pueda perderse.

          Mi ambición no tiene límites cuando imagino. Tampoco mi capacidad de análisis. De ahí que me pregunte en público por qué las intervenciones de las administraciones públicas se producen como agazapadas, al socaire de las políticas municipales que ocupan el protagonismo en las áreas de la mujer y de igualdad. Cuando amainan los vientos generados por los actos del 8 de marzo y del 25 de noviembre (Día de la Mujer y Contra la Violencia a las Mujeres), desaparecen las propuestas de los Ayuntamientos dirigidas a los hombres de las islas. ¿Respuestas, hipótesis para explicar este desierto con palmeras en oasis?.

          Siguiendo a Pedro (palmero a quien escuché en octubre de 2011), también yo me uno a los hombres que se preguntan:
- Cómo lograr que nuestros discursos y trabajos sobre las masculinidades vitales tengan cada vez mayor coincidencia con nuestras vidas cotidianas concretas.
- Cómo evitar que nuestras búsquedas y trabajos sobre masculinidades aceleren e intranquilicen nuestras vidas, causándonos problemas adicionales de salud mental, emocional, espiritual y física.
- Cómo lograr que nuestras búsquedas y trabajos sobre masculinidades no se conviertan en obsesión enfermiza por alcanzar éxito, fama y reconocimiento público.
- Cómo evitar la reproducción de las cadenas de abandono, maltrato y violencia en nuestros propios ámbitos privados, familiares y sociales.
- Cómo entender que el trabajo más poderoso y multiplicador en nuestras búsquedas sobre masculinidades vitales está en la dimensión intima, privada, personal, familiar y social de cada uno de nosotros.
- Cómo evitar desde nuestras búsquedas y trabajos sobre masculinidades vitales caer en las trampas de las políticas que construyen mayores niveles de dominación y servilismo.

          Nada me importa más que entrar en mis habitaciones cerradas. Dar luz o tantear las sombras para reconocer el espacio que habito. Cuidar una pequeña vela en la mano. El testigo de una llama compañera que llega a mí de generaciones pasadas y aspira a prolongarse en el tiempo.

          Confiado en aquello a lo que no acierto a dar nombre, entro en mi casa y abro la puerta al jardín.

          Orlando Alonso Pérez

          rld266@gmail.com

          http://hombresencanarias.blogspot.com/